Las MASCARILLAS DE TELA con alta tecnología

Satō Masaki, es el presidente y cuarta generación de los creadores de la fábrica de hilados y tejidos de punto Sato Seni en Sagae (Japón), en la prefectura de Yamagata, hoy día confecciona mascarillas de tela: “La idea de una mascarilla de papel washi podría ser poco atrayente para algunas personas, en tanto que da la impresión de ser dura. Nosotros, procuramos terminar con ese prejuicio con nuestro hilo hecho de papel washi para vestimenta, que tiene una calidad inigualable”.

mascarillas de tela

Tejidos para las mascarillas de tela

Yamagata, es una prefectura que padece grandes nevadas, donde en otras épovas las personas se dedicaban a la sericultura a lo largo del invierno. Entrado en el periodo Meiji, y como una parte de las nuevas políticas nacionales de la era, se introdujo la industria del tejido de lana en la prefectura y empezó a florecer el hilado y el tejido. En su mejor momento, llegaron a existir cuatrocientas factorías textiles. Sin embargo, se redujeron a solo veinte a consecuencia de la competencia de costos con países como China o bien Vietnam. El presidente Satō, cuya empresa sigue generando estas materias, expresa con impetuosidad su deseo de crear, desde Sagae para el mundo, un tipo de tejido de punto jamás antes visto.

Los hilos que fabrica Satō, de una calidad sin parangón y únicos en su tipo, son valoradísimos por marcas de gama alta de todo el mundo, las que los adquieren de forma exclusiva. Sus mascarillas lavables y antibacterianas, hechas con tejido de punto de washi son un fruto más de su compromiso con la calidad. En el mes de Enero de 2020, al enterarse de que la demanda de mascarillas comenzaba a acrecentarse, decidió aprovechar el potencial que tiene su tejido de punto y crear mascarillas de empleo común, pero de alta funcionalidad.

En el bolsillo frontal de la mascarilla, se pone una lona tejida con hilos con un baño de compuesto de cobre, algo que mejora las capacidades antibacterianas y desodorizantes del tejido.

mascarillas de tela

Las telas para confeccionar mascarillas

La mayor parte de las mascarillas lavables que hay disponibles en el mercado, son de algodón. Este material, les ofrece higroscopicidad (la capacidad de absorber y espirar la humedad atmosférica), pero aunque tardan en secarse, así mismo facilitan el surgimiento de distintas bacterias.

De forma tradicional, para hacer hilos de washi, el papel se corta en tiras largas y después se retuerce. Es en ese proceso, cuando surge la dureza del material. A fin de que el hilo resulte más suave, tras recortar el papel en tiras, se arruga y se hila como un poliéster.

Las mascarillas de Sato Seni, usan un papel washi exageradamente delgado que pesa unos doce gramos por metro cuadrado. Se fabrican con una máquina de tejido de punto, que no deja costuras y tienen una forma tridimensional que envuelve el semblante. La empresa, hizo pruebas de resistencia de la mascarilla y pudo revisar que aguantaba más o menos trescientos lavados en una lavadora usual sin perder su forma.

Satō, explica que la crisis del coronavirus le hizo reflexionar y percatarse del potencial que tiene la industria de tejido de punto en Japón, como las aportaciones que puede hacer este país, a la creación de una nueva cultura de las mascarillas. Una de esas contribuciones, es la utilización de un material tradicional nipón como el washi y la adaptación de tecnologías de producción occidentales.

Así mismo afirma que, aparte de las mascarillas, le agradaría probar con la creación de nuevos productos y explotar nuevas demandas redescubriendo la cultura propia del país nipón.

De entre todas las mascarillas que se utilizan en contra del Covid-19, son las mascarillas de tela las más apreciadas por los usuarios para protegerse durante todo el día.

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Mascarillas para el cuidado de la piel

Por otro lado, las mascarillas de uso común Fairy Silk Mask, están hechas cien por cien de seda, incluso las cintas de las orejas, y son elaboradas por Kyoto Silk, una empresa ubicada en el distrito de Fushimi, en Kioto. Sus productos son muy populares entre las mujeres con piel sensible o bien frágil.

La seda, un material enormemente apreciado para la indumentaria, cuenta con una iluminación y una suavidad muy particular. Diríase, que ayuda a cuidar la piel, debido a que su materia primordial es la proteína que generan los vermes de seda. Además de esto, así mismo se identifica por tener una textura singular, fresca en verano y abrigada en invierno.

Estas mascarillas, emplean un tejido de punto de seda que se utiliza para la ropa de los recién nacidos. Las cintas así mismo están hechas de seda y son graduables.
Kyoto Silk, surgió gracias a una idea nacida de esa costumbre y en mil novecientos ochenta y cinco fabricó la primera toalla de seda del país nipón como su producto inaugural. Por aquel entonces, la seda aún era considerada un producto de mucho lujo y se la llegó a calificar de despilfarro.

Kyoto Silk ya contaba con experiencia en la fabricación de mascarillas, pero estas eran para prevenir la sequedad de la garganta a lo largo de la noche.

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Mascarillas de tela teñidas con agua natural

Las localidades de Ihara y Kojima, son conocidas desde hace un buen tiempo por sus textiles teñidos de índigo. En esas zonas se concentran factorías de mezclilla, de fabricación de pantalones vaqueros y plantas procesadoras con de las mejores calidades a nivel del mundo. La empresa de vestimenta Aoki Hifuku, fundada en mil novecientos sesenta y uno en la localidad de Ihara, lanzó al mercado una mascarilla lavable de mezclilla, que ha logrado una enorme popularidad, no sólo entre los amantes de los vaqueros, sino más bien así mismo entre el público por lo general.

Aoki Toshiki, presidente y diseñador de la empresa, dice que, de forma tradicional, uno de los atractivos de este material es que se va deslavando conforme se emplea, pero que en el caso de las mascarillas es todo lo opuesto. La empresa, procuró desarrollar una tela de mezclilla que se descolorara lo menos posible, con lo que si bien se lave unas treinta veces sigue viéndose como nueva.

Mascarilla con pliegues que utiliza dos capas de gasa integradas en la mezclilla, las costuras son invisibles por el frente. A mediados de Marzo, el directivo de la sucursal del banco donde Aoki Hifuku tiene su cuenta, le sugirió al presidente de la empresa que fabricara mascarillas lavables con su tela. Para ello, Aoki escogió tela de batista, que se emplea en las camisas de mezclilla y que se identifica por ser ligera y permitir el paso del aire. En un comienzo, había pensado que la mascarilla tuviese una forma tridimensional, pero por último se decantó por un diseño con pliegues. Este último, implica más trabajo que una mascarilla tridimensional, aparte de que, usando mezclilla, se precisa una mayor tecnología para ofrecer un producto de alta calidad. Pese a esto, no renunciaron puesto que el propósito era fabricar una mascarilla sin parangón.

La mezclilla de Ihara, se identifica por la delicadez de la tela y la suavidad del color, algo que así mismo se aprovecha en la fabricación de las mascarillas. El secreto de la elegancia en la calidad del material, es que este se tiñe desde el instante del hilado. Gracias a esto, el color se absorbe y puede preservarse, esta técnica se conoce como teñido por reacción.

 Además de esto, se usa agua natural de la corriente superior del río Elegía. Tras el teñido, el agua que se desecha pasa por un riguroso proceso de limpieza para resguardar el medio ambiente, se utiliza en la siembra de verduras y arroz para, por último, retornar al río. O sea, se trata de una mascarilla de mezclilla hecha con un proceso sustentable.

Fuente: rotulowcost.es/es/mascarilla-tela-reutilizable-lavable-coronavirus.html